Si algún día doy a parar al cielo, prometo hablar bien de todos ustedes. Delos que recuerdo de vez en cuando y de los que no. De esa mayoría disminuida de la que logro recordar nombre y rostro. De los que siempre me cayeron mal y de los que nunca llegue a querer. De los profesores que me desaprobaron y de los que jamás confiaron en mí. Pero de ustedes cuatro hablaré al último y muy brevemente, como para no llegar a convencer al viejito portador de las llaves que los deje pasar…
Quién sabe si alguna vez termino sampada con el susodicho y le abro las puertas del cielo a todos y a cuantos alguna vez me prestaron un sol. Se que debo muchos soles por aquí y por allá, pero miren lo bondadosa que soy que, por esa acción tan mínima, les prometo felicidad eterna, a mi lado, arriba, donde el sol y luna viven; entre las nubes y uno que otra nave espacial…
Si alguna vez doy a parar al cielo… Lo más probable es que me expulsen al infierno. Porque hablo mucha estupidez junta y desde ahorita estoy planificando emborrachar a San Pedro para llevarme a todos los que quiero conmigo. Claro, cada uno a su respectivo tiempo. Yo los espero.
No sé porque planifico todo esto. De verdad, quizás, termine en el infierno, sentenciada de por vida, o mejor dicho, de por muerte por haber violado al gordo de mis sueños. O, quizás, sólo por mañosa. Todos ustedes amigos lectores saben de mi problema con los potos y en particular, el tuyo, espermatozoide escogido. En fin, de repente, si me envían para abajo, me encuentre con mi profesor de historia contemporánea, con el de finanzas y con el señor que hoy se sentó a mi lado, en el micro, y delineaba con un lapicero los senos de la “malcriada del trome”. Todos sentenciados por mañosos…
Aprovechando que estamos en semana santa, prometo conversión. Prometo cambiar, prometo cambiar, prometo cambiar. Tengo que dejar de ser tan mañosa. Tengo que dejar de sonar con tu poto. Tengo que cambiar.
Escucha mi plegaría Dios, se que hay gente que te pide cosas más importantes, pero si me quieres contigo arriba, tienes que ayudarme.