Hoy salí raudamente de clases: mi estómago había decido funcionar (lo cual es bueno) en la universidad (lo cual no es tan bueno) y así llegué al cuarto piso del pabellón más lejano, me senté y después de taparme la nariz, sacarme los zapatos y de "hacer lo mio" note que NO HABÍA PAPEL HIGÉNICO. En realidad, no estaba tan preocupada porque el resultado de mi esfuerzo era algo insignificante, casi mínimo...
Primero pensé en gritar desesperadamente hasta que entre alguien y me pase un padazo de papel higénico. Después pensé que era una mala idea porque quizás pasaba un profesor e iba a oler lo mismo que yo y quizás lo comentaba en sala de profesores y me volvería la alumnita cagona.
La segunda idea fue esperar a que alguien entre al baño y morir de verguenza y pedir, por favor, me pasara un pedazo de papel higénico. Esperar 10 minutos y recién salir.
La tercera fue salir del baño con el pantalon abajo y meterme corriendo al baño de al lado y por fin poder limpiarme.
Sentía la forma de la tapa en mis nalgas y el tiempo pasaba.
Espere, grité, miré por debajo de la puerta y en eso sentí un valor nunca antes sentido, me paré y corrí con el pantalon abajo hasta la puerta, pero, carajo, la puerta no tenía seguro y regresé la mismo lugar del que había salido con el pantalon abajo y sin zapatos.
Estaba desesperada.
En serio.
Entonces, decidí agarrar mi celular y pedir ayuda a alguna amiga (sí, que estúpida soy .. cómo no se me pudo ocurrir esto antes?!) En ese preciso momento cayó el papel tisú que mi mamá sempre mete en mis carteras. Le agradecí metalmente y pensé: soy estúpida, pero tengo suerte.